[RECUERDO] La mágica noche del tricampeonato

En uno de los partidos que permanecerá para toda la vida en la memoria colectiva de los hinchas azules, hace cinco años se conseguía ante O´Higgins la soñada corona 16. 

El gran capitán de Universidad de Chile, José “Pepe” Rojas observaba desde el túnel sur del Estadio Nacional. Estaba desesperado, no podía creer lo que ocurría. A los 54’ se había ido expulsado del terreno de juego, dejando al equipo con diez hombres y perdiendo 0-1 ante O´Higgins, que también perdía a Julio Barroso.

A la “U” de Sampaoli le quedaban solo 36 minutos para dar vuelta el resultado. Debía convertir dos goles para, al menos, forzar los penales, ya que en la ida en Rancagua había caído por 2-1. En un Estadio Nacional repleto, el cuadro celeste se había puesto en ventaja a los 30’ con anotación de Ramón Fernández mediante lanzamiento penal.

Las cuarenta mil almas que llegaron a Ñuñoa no dejaban de alentar, pero los minutos pasaban y el gol no llegaba, hasta que en el 66’, el “Príncipe” Charles Aránguiz desahogó a todo el estadio, tras ejecutar con maestría desde los doce pasos para vencer a Luis Marín.

De ahí en más, el partido fue de infarto. La “U” buscaba por todos lados, y de contra, O´Higgins no dejaba de preocupar a Johnny Herrera. El recinto era una verdadera caldera, tanto los locales como la numerosa hinchada que llegó desde Rancagua vivían el duelo con emoción.

Los ingresos de Raúl Ruidíaz y Luis Felipe Gallegos le dieron un nuevo aire a Universidad de Chile, pero se acababa el tiempo. Los rancagüinos dejaban pasar los minutos y el primer título en 54 años era cuestión de segundos, cuando ya se habían cumplido los noventa minutos de juego.

Pero quedaba una última jugada. Junior Fernándes peleó el balón por la derecha, el rebote le quedó a Roberto Cereceda, quien sirvió al área un centro que fue capturado en el aire por Guillermo Marino. ¡Golazo! 2-1 y definición por penales.

En esa instancia, el gran héroe fue Johnny Herrera, quien contuvo los remates de Juan Rodrigo Rojas, Yerson Opazo y Enzo Gutiérrez. Para la “U” bastaron los tantos de Aránguiz y el peruano Ruidíaz para sentenciar el dramático triunfo y la decimosexta estrella.

Recién ahí vino el desahogo para el “Pepe”, quien salió corriendo del túnel para fundirse en un inolvidable abrazo, entre lágrimas, con Johnny. Una jornada memorable, donde una vez más, se demostró que para este equipo nada es imposible.

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